Día Mundial de la Salud: la impresión 3D y sus aplicaciones en el ámbito de la medicina

La impresión 3D y sus aplicaciones en el ámbito de la medicina

El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud y este año tenemos aún más motivos para dar un reconocimiento a los profesionales que están luchando contra el coronavirus en los hospitales. Seguro que estas semanas habéis visto cómo se han estado fabricando diferentes herramientas de ayuda para los hospitales mediante la impresión 3D, por ejemplo viseras de protección como la que está imprimiendo Codelearn en la imagen o, a nivel industrial, incluso respiradores.

A veces nos cuesta ver todas las aplicaciones que tienen en nuestra vida algunas de las cosas que aprendemos. La impresión 3D es una de les tecnologías más atractivas de les que usamos a veces porque sus resultados son muy visuales, pero hasta que no llega un momento como este puede ser que no seamos realmente conscientes de la importancia que tiene esta tecnología.

La impresión 3D tiene muchas aplicaciones que abarcan desde los sistemas de transporte hasta el sector energético, pasando por el sector aeroespacial, la arquitectura o el arte, entre otros ejemplos. Pero, sin duda, una de las aplicaciones de la impresión 3D que ha cogido más fuerza es su uso en el sector de la sanidad y hoy es un buen día para hablar de algunas de sus aplicaciones en este campo.

La medicina ha encontrado un socio perfecto en la impresión 3D, que se puede usar en diferentes áreas que van desde su aplicación directa en pacientes (con prótesis, sistemas de ortodoncia o audífonos) hasta la formación de los profesionales de la salud o las herramientas que se utilizan en un quirófano.

Preparación de intervenciones quirúrgicas

Una primera aplicación de la impresión 3D es la formación de los profesionales de la medicina y su preparación para casos concretos, como una operación. La impresión 3D permite obtener réplicas exactas de órganos que sirven para practicar antes de una intervención, de modo que los médicos puedan hacer pruebas y determinar exactamente qué pasos habrá que seguir en una operación en concreto, agilizando el proceso y minimizando las manipulaciones y el impacto de la intervención sobre el paciente.

Así, antes de una operación complicada se pueden imprimir venas y arterias, por ejemplo, para que los cirujanos se entrenen y conozcan mejor cuáles son las maneras más seguras de moverse sin provocar ningún tipo de daño cuando tienen que tratar con elementos tan delicados.

Herramientas y dispositivos médicos

Por otro lado, en estas intervenciones quirúrgicas se necesitan varios instrumentos y herramientas que también se pueden producir mediante la impresión 3D. Las pinzas hemostáticas, los fórceps o los bisturís son algunos ejemplos de instrumentos quirúrgicos que, producidos mediante la impresión 3D en metal, tienen un coste más bajo y una forma preparada para su uso en quirófano.

Algunas herramientas tienen que tener formas muy concretas y deben ser muy pequeñas por el grado de precisión con el que se va a trabajar con ellas. Estos instrumentos se pueden utilizar para realizar operaciones en áreas muy pequeñas minimizando el nivel de invasión en otras zonas y reduciendo el impacto de la operación en la persona.

Prótesis

Una tercera aplicación es la producción de diferentes tipos de prótesis. La impresión 3D permite reducir los tiempos de espera de las prótesis de extremidades, que puede alargarse durante semanas o meses cuando se utilizan otras técnicas de producción, reduce los costes y facilita el acceso de los pacientes a estas soluciones, y además permite un nivel de personalización mucho más alto para poder adaptarse a cada persona y a sus necesidades concretas, tanto a nivel estético como a nivel funcional.

En este sentido, la impresión 3D ha significado un avance especialmente importante para la ortopedia infantil, que suele suponer unos costes muy elevados para las familias porque la solución ortopédica se tiene que sustituir en poco tiempo a medida que el niño va creciendo y necesita una nueva prótesis que se adapte a sus nuevas medidas.

Odontología

Cuando hablamos de prótesis, seguramente muchos de vosotros os acordéis del dentista. Y es que la odontología es uno de los sectores en los que más se utiliza la impresión 3D. Su uso ha simplificado la adaptación de soluciones personalizadas para los casos concretos de cada paciente y ha agilizado la producción de estas soluciones, que engloban desde las prótesis dentales hasta fundas de corrección, pasando por la producción de implantes y puentes dentales, entre otros.

La impresión 3D contribuye a agilizar los procesos a la hora de aplicar soluciones dentales, reducir el número de errores que ocurrían con el uso de otras técnicas y abaratar los costes. Permite imprimir diferentes modelos para probarlos en una misma consulta en vez de tener que ir enviando una y otra vez el molde al laboratorio y esperar unos días para recibirlo modificado, así como guardar una copia digital de cada pieza para poderla imprimir de manera exacta tantas veces como sea necesario.

Impresión de tejidos y órganos

La bioimpresión 3D en el que todavía hay mucho por explorar, pero seguro que ocupará un lugar importante en el futuro de la medicina. De momento, permite reproducir tejidos artificiales con las mismas propiedades que los tejidos vivos y son muchos los investigadores que siguen trabajando e investigando para ser capaces de replicar órganos que sean totalmente funcionales.

Actualmente la bioimpresión 3D se utiliza para llevar a cabo investigaciones médicas sobre varias enfermedades gracias a la posibilidad de crear estos tejidos artificiales y hacer reproducciones de órganos a pequeña escala. En estos procesos de investigación se utilizan diferentes tipos de técnicas de bioimpresión que aún están en fase de desarrollo y están constantemente puestas a prueba.

De cara al futuro, en función de los avances que se consigan en este campo, la bioimpresión debería de servir idealmente para dar respuesta a la gran necesidad de trasplantes de órganos que a día de hoy no puede cubrirse por la falta de donantes que hay en relación con el número de gente que lo necesita. Eso sí, antes habrá que solucionar el problema de los elevados costes que pondría la necesidad de personalizar estos órganos para cada caso específico.

Farmacología

Por último, la impresión 3D también se puede utilizar para la administración de medicamentos. En la mayoría de casos, la producción de medicamentos se ha homogeneizado para simplificar el proceso, de manera que se establecen unas dosis determinadas que para algunas personas pueden ser demasiado altas y para otras, demasiado bajas.

En este sentido, la impresión 3D puede ser muy útil para personalizar las formas, el tamaño y las dosis de los medicamentos en cada caso e incluso para combinar los diferentes medicamentos que pueda necesitar alguien dentro de una misma cápsula con diferentes compartimentos diseñados de manera que cada medicamento se libere en un momento y en un punto distinto, una solución que ya se está fabricando.