Hardware y software

Hardware y software son las dos partes principales que forman un aparato electrónico y, por tanto, dos conceptos generales que es importante saber diferenciar. Por suerte, es muy fácil hacerlo a simple vista: el hardware es todo aquel dispositivo físico que podemos ver o tocar (es tangible), mientras que el software es un programa que le dice al hardware cómo tiene que funcionar, que está instalado en un ordenador y que no se puede tocar físicamente (es intangible). Por lo tanto, como parte física, el hardware sería como el cuerpo de un ordenador, mientras que el software, como parte lógica, seria su cerebro.

Así pues, un monitor, un teclado o un ratón serían ejemplos de hardware, mientras que Windows, Powerpoint o el navegador Firefox serían ejemplos de software. Sin embargo, hay que puntualizar que no todo el hardware se puede ver a simple vista: existen los periféricos, como los tres ejemplos que acabamos de dar, pero también hay otros que se encuentran dentro de la torre o CPU, como es el caso del disco duro o de la tarjeta gráfica del ordenador. Asimismo, el software también se clasifica en diferentes tipos: tenemos el sistema operativo, que es un súper programa que lo gestiona (prácticamente) todo en un ordenador, pero también hay los programas, que son una secuencia de instrucciones codificadas que nos permiten llevar a cabo una tarea.

Hardware y software se complementan y la combinación de sus tareas hace funcionar los equipos informáticos. El hardware ayuda al software a funcionar mejor y a una velocidad más alta, por lo que cuanto más grande sea la capacidad del hardware, más fácil será ejecutar los programas de software más pesados. Por eso, en función de la utilidad que queramos dar a un ordenador, un smartphone o cualquier otro tipo de aparato electrónico, necesitaremos aposar por un tipo de hardware u otro.

Por ejemplo, un diseñador gráfico o un editor de vídeo buscarán unos requisitos específicos de hardware para poder utilizar sus programas de edición profesionales (software), que exigen mucha más capacidad que un simple procesador de texto para tener un buen rendimiento. Y una persona a quien le gusten mucho los videojuegos necesitará un móvil mucho más potente que alguien que solo quiera llamar y enviar mensajes de texto.

¡Estad atentos y recordad estos dos conceptos porque seguro que nos los encontraremos de nuevo por el blog cuando expliquemos otras cosas!