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«Se pasa el día delante de la pantalla.» Esta es una de las frases que más se repiten en muchos hogares. Videojuegos, YouTube, redes sociales o aplicaciones forman parte del día a día de los niños, y es normal que muchas familias se pregunten si ese tiempo es excesivo o si puede afectar a su desarrollo.

La realidad es que la respuesta no depende únicamente del número de horas. También depende, y mucho, de qué hacen durante ese tiempo. No es lo mismo pasar un rato consumiendo contenidos que utilizar la tecnología para crear, experimentar y desarrollar proyectos propios. Esa diferencia puede cambiar por completo la forma en que los niños se relacionan con el mundo digital.

¿Es malo que los niños pasen muchas horas delante de una pantalla?

Cuando se habla del tiempo de pantalla, el debate suele centrarse en el número de horas. Sin duda, es importante establecer límites adecuados según la edad y garantizar que haya tiempo para jugar, hacer deporte, leer, descansar y compartir momentos en familia.

Ahora bien, también es importante fijarse en la calidad del tiempo de pantalla. No es lo mismo pasar una hora viendo vídeos de forma pasiva que dedicar ese mismo tiempo a crear un videojuego, programar un robot, editar un vídeo o diseñar una aplicación. En ambos casos hay una pantalla, pero la experiencia de aprendizaje es completamente diferente.

Cuando un niño crea, deja de ser únicamente un consumidor de tecnología y se convierte en protagonista de su propio aprendizaje.

¿Qué diferencia hay entre consumir tecnología y crearla?

Los niños de hoy utilizan la tecnología con una gran naturalidad. Saben instalar aplicaciones, encontrar vídeos, jugar online o comunicarse con sus amigos. Todo ello forma parte de la competencia digital, pero no significa necesariamente que comprendan cómo funciona la tecnología que utilizan.

Cuando aprenden a crear tecnología, su perspectiva cambia. Descubren que detrás de cualquier videojuego, aplicación o página web hay personas que tuvieron una idea y la convirtieron en realidad. Es un cambio de enfoque muy importante. El ordenador deja de ser únicamente una herramienta para entretenerse y se convierte en un espacio donde pueden imaginar, experimentar y construir sus propios proyectos.

¿Por qué la programación es una buena forma de aprovechar el tiempo de pantalla?

La programación es una de las actividades que mejor representa este cambio de rol. Cuando un niño crea un videojuego, una animación o una pequeña aplicación, no se limita a escribir código. Tiene que pensar qué quiere conseguir, planificar los pasos, probar distintas soluciones y corregir los errores que aparecen por el camino.

Sin darse cuenta, está desarrollando habilidades que van mucho más allá de la tecnología: el pensamiento lógico, la creatividad, la resolución de problemas, la perseverancia y la capacidad de trabajar para alcanzar un objetivo.

La gran diferencia es que no aprende estos conceptos de forma teórica. Los pone en práctica mientras construye algo que ha imaginado él mismo.

Crear tecnología es una forma diferente de aprender

Los niños suelen implicarse mucho más cuando trabajan en un proyecto propio que cuando simplemente consumen contenidos.

Imaginar un videojuego, dar vida a un personaje, crear una historia interactiva o programar un pequeño robot les plantea retos reales que despiertan su curiosidad y les animan a seguir aprendiendo.

Este tipo de aprendizaje es especialmente valioso porque conecta la tecnología con la creatividad. El niño deja de preguntarse «¿qué puedo hacer con este dispositivo?» y empieza a pensar «¿qué puedo crear con esta tecnología?».

¿Cómo pueden ayudar las familias?

Los padres no necesitan saber programar para fomentar esta actitud. A veces basta con interesarse por los videojuegos que les gustan a sus hijos, preguntarles cómo creen que están hechos o animarles a imaginar cómo serían si tuvieran que diseñarlos ellos mismos.

También es positivo ofrecerles oportunidades para experimentar con actividades que les permitan crear en lugar de limitarse a consumir. Puede ser programar un videojuego sencillo, construir un robot, editar un vídeo o desarrollar cualquier proyecto digital adaptado a su edad.

El objetivo no es eliminar las pantallas de su vida, sino ayudarles a descubrir que también pueden ser una herramienta para aprender y crear.

Más importante que reducir el tiempo de pantalla es darle un buen uso

La tecnología seguirá formando parte de la vida de los niños, tanto dentro como fuera del colegio. Por eso, el gran reto no es evitar su uso, sino enseñarles a utilizarla de una forma activa, crítica y creativa.

Cuando un niño pasa de consumir tecnología a crearla, también cambia su forma de aprender. Descubre que detrás de cada aplicación, de cada videojuego y de cada herramienta digital hay ideas, conocimientos y personas capaces de convertirlas en realidad.

En Codelearn trabajamos con esta filosofía desde el primer día. Nuestros alumnos no solo aprenden a utilizar la tecnología, sino que desarrollan las herramientas necesarias para comprenderla, crearla y transformar sus ideas en proyectos reales. Porque el futuro no será solo de quienes sepan utilizar la tecnología, sino también de quienes sean capaces de imaginarla y construirla.