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En un momento en el que la competencia digital ya no es un valor añadido, sino una necesidad, Micro:bit se ha consolidado como una de las herramientas educativas más eficaces para introducir a los niños en el mundo de la programación y la electrónica. Su fuerza no reside únicamente en lo que es capaz de hacer, sino en cómo lo hace: simplificando la tecnología sin banalizarla.

Micro:bit es una pequeña placa electrónica que incluye diversos sensores y actuadores integrados, y que puede programarse mediante un lenguaje de programación sencillo e intuitivo. A través de proyectos interactivos, fomenta la creatividad y la capacidad de resolución de problemas del alumnado. La forma más habitual de trabajar con ella es mediante la plataforma gratuita MakeCode, aunque también pueden utilizarse lenguajes como Python, JavaScript o Scratch.

La Micro:bit fue desarrollada por la BBC en el Reino Unido en 2015 con el objetivo de acercar la programación a estudiantes de primaria y secundaria. Desde entonces, ha ganado popularidad en todo el mundo y ha sido adoptada por muchas escuelas como parte de sus programas STEAM.

Sensores y conectividad

Aunque tiene un tamaño reducido, la Micro:bit incorpora varios sensores integrados (acelerómetro, brújula, sensor de temperatura y de luz, entre otros) para poder recoger datos de su entorno. El microcontrolador de la placa es capaz de procesar estos datos recibidos y enviar señales que provoquen cambios en el estado de algunos de los actuadores integrados de los que dispone.

Por otro lado, la placa Micro:bit no solo puede actuar sobre los dispositivos que lleva integrados, sino que también puede comunicarse con otros dispositivos mediante conexiones con o sin cable. Esto permite llevar a cabo proyectos que involucren la comunicación entre varias Micro:bits o con otros dispositivos, como teléfonos móviles y ordenadores.

En 2020 se presentó la segunda versión de la Micro:bit, que incorpora también micrófono, altavoz integrado, más memoria y capacidad de procesamiento, conectividad mejorada y botones capacitivos que responden al tacto. La Micro:bit V2 mejora la experiencia de aprendizaje y amplía las capacidades del dispositivo, incorporando nuevas características a una placa robusta, asequible y pensada para ayudar al alumno a experimentar sin necesidad de conocimientos previos de electrónica avanzada.

¿Por qué se utiliza tanto en educación?

La placa Micro:bit se ha convertido en una herramienta clave para la educación STEAM porque permite trabajar competencias técnicas y habilidades transversales al mismo tiempo.

Aprendizaje práctico y significativo: los alumnos pueden ver y probar inmediatamente el resultado de su código. Este feedback instantáneo incrementa la motivación y facilita la comprensión.

Desarrollo del pensamiento computacional: programar implica descomponer problemas, estructurar soluciones, identificar errores y mejorarlos. Son habilidades clave que van más allá de la programación y la tecnología, ya que pueden aplicarse a cualquier ámbito.

Creatividad aplicada: Micro:bit no impone un único camino; puede utilizarse en proyectos científicos, artísticos, domóticos o de robótica básica, integrando la tecnología con otras disciplinas.

Puerta de entrada a la robótica y al IoT: gracias a sus pines y a la conectividad inalámbrica, se pueden crear sistemas automatizados y dispositivos conectados, introduciendo de forma progresiva conceptos de Internet de las Cosas.

Una herramienta pensada para democratizar la tecnología

La placa Micro:bit no se creó como un producto comercial convencional, sino como una iniciativa educativa con vocación de impacto social. Su diseño, documentación abierta y ecosistema de recursos didácticos reflejan este propósito.

En un contexto en el que los más jóvenes interactúan constantemente con la tecnología pero rara vez comprenden su funcionamiento interno, esta placa ofrece una experiencia diferente que permite pasar de consumidor a creador. Con los años, la Micro:bit se ha convertido en una referencia en educación tecnológica a nivel internacional, ya que combina rigor, accesibilidad y aplicación práctica. No es solo una herramienta para aprender a programar, sino una manera de entender cómo funciona la tecnología que nos rodea y que cada día está más presente en nuestro día a día.